lo complejo y lo simple,
ambos son uno indivisible
parece abstracto, conceptos inasibles
pero también hechos concretos, reales
tangibles, cientificos, dulces y sensibles
como la polinización de las flores,
narrar como sucede es verdadera poesía
como el color del cielo
ese celeste de cobalto que brilla radiante
que es el armiño de un rey que murió
antes que diós naciera
que es indeleble, que existe solo en la luz
que es su sustrato, su materia
jamás nuestras manos van a poder tocarlo
ni sentirlo nuestras llemas
somos inmunes a su tacto dorado de cielo
aun cuando su negrura es profunda y todo lo llena.
Tus habitantes son como vos:
las nubes, ellas también existen leves
la percepción del hombre les es diminuta
para su grandeza
podemos verlas, oler su agua
oir como juegan unas contra otras...
Tus estrellas, esas salpicaduras brillantes
que prenden con sus astillas de luz
nuestra mirada en el cielo negro azulino de la noche.
Color de sol, color de luna
tiene tantos matices tu horizonte
el borde del cielo bello y amplio
una cúpula celeste que me distrae del mundo
que sobre mis pupilas con sus corpusculos me acaricia y me invita a volar dentro de su escencia
una cúpula llena de cielo que me envuelve mientras planeo en el aire y la luz que lo conforman
mientras cambia de color tu materia
y va llegando al verde inicial de la mañana.
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