miércoles, 4 de noviembre de 2015

SOLA


Exulansis


La tendencia a renunciar a hablar acerca de una

 experiencia porque la gente es incapaz de 

entenderla. 



sábado, 17 de octubre de 2015

La vida late

No se trata del poema, sino del hombre
y su vida
–la mentida, la herida, la consentida
vida, ganada y perdida y ganada
otra vez.
No se trata del poema, sino del hambre
de vida,
el ansioso pulsar entre constelaciones
y enredos, entre náuseas.
Algunos viajan, van
a Nueva York, a Santiago
de Chile. Otros se quedan
en la Calle de Alfandega, detrás
de mostradores y de ventanillas
Todos te buscan, rayo
de vida, oscuro y claro,
que es más que el agua en la hierba
que el baño en el mar, que el beso
en la boca, más
que la pasión en la cama.
Todos te buscan y solo algunos te hallan.
algunos
te hallan y te pierden.
Otros te hallan y no te reconocen
y hay quienes se pierden por hallarte,
¡oh desatino
oh verdad, oh hambre
de vida!
El amor es difícil
mas puede brillar en cualquier punto de la
ciudad.
Y estamos en la ciudad
bajo las nubes y entre las aguas azules.
La ciudad. Vista desde lo alto
es fabril e imaginaria, se entrega entera
como si estuviese pronta.
Vista desde lo alto
con sus barrios y calles y avenidas, la ciudad
es el refugio del hombre, pertenece a todos y a
nadie.
Pero vista
de cerca,
revela su túrbido presente, su
piel de pánico: las
personas que van y vienen
que entran y salen, que pasan
sin reír, sin hablar, entre pitos y gases. Ah, la
oscura
sangre urbana
movida por intereses.
Son personas que pasan sin hablar
y están llenas de voces
y ruinas. ¿Eres Antonio
eres Francisco eres Mariana?
¿Dónde escondiste el verde
resplandor de los días? ¿Dónde
escondiste la vida
que en tu mirada se apaga apenas encendida?
Y pasamos
cargados de flores sofocadas.
Pero, adentro, en el corazón
yo sé,
la vida late. Subterránea,
la vida late.
En Caracas, en Harlem, en Nueva Delhi,
bajo las penas de la ley,
en tu pulso
la vida late.
Y es esa esperanza clandestina
mezclada con la sal del mar
que me sustenta
esta tarde
apoyado en la ventana de mi cuarto en Ipanema,
en América Latina.
 Ferreira Gullar

martes, 15 de septiembre de 2015

Mal Pulso

Lavando los platos ayer pase mi dedo corazón 
por un filo perfecto de vidrio seccionado,
causado por las fuerzas contrapuestas de mis manos al lavarlo.
como el vaso, quedo mi piel.

ahora a cada movimiento de mi mano
la herida se abre y sangra, no cicatriza
entonces la cubro para poder seguir lavando platos,
aquello que la vida me pide día a día

pero al estar cubierta se infecta
y ya he notado que la piel que ahí tenía se va a perder 
y que sus huellas dactilares no se van a regenerar

una parte de mi identidad se va a desvanecer para 
cuando cure la herida, dejando un socavón
y en su lugar una profunda cicatriz de corte de vidrio 
yacerá en mi piel para siempre.




sábado, 4 de julio de 2015

Amanece lentamente

Para enamorarme de un poema más... 

Para enamorarme una ves más de la palabra...
de tu palabra sanadora que bendice mi pensamiento 
y lo vuelve un sentimiento
puro, armonioso, lento, silencioso
entero, sin cuentas pendientes

Voy a amarte nuevamente amado mío,
voy a amarte enteramente y sin reparos.

Con los ojos limpios 
al amar una flor
vas a ver mi amor amparado.

Amar de nuevo comprendiendo un matiz de tu esencia 
inmensa, desconocida

Quiero que nos abracemos hoy amado mío,
y que el fuego que una tarde prendieron nuestras miradas 
al encontrarse una contra la otra,
nos queme y ardamos en un fulgor reconciliante

Y que en cada caricia 
de mis yemas contra el mundo
se sienta la pasión que nos invade 
fluyendo en nosotros.

Clara carne del cuerpo mío, 
que me permite al arde, amarte.
brota la esencia creadora, 
que el amor por mi, te permitió entregarme.

Brota por mis poros, 
por mi piel y mi mirada
brota por el aire de mi espiración, 
por mis palabras
brota por la punta de mis pelos, 
por mis pechos y por las yemas de mis dedos

Siento tu esencia y me entrego transparente a la caricia
para convertirnos en luz de la mañana.

domingo, 7 de junio de 2015

NOCHE

Dulce tarea es contemplarte, noche que me has
acompañado sin descanso.
Dulce tarea es contemplarte desde la tierra
con los ojos desvelados.
¡Por qué razón me da tristeza la muchedumbre
silenciosa de tus astros?
¿Cuán es la causa de mi angustia cuando me pierdo
entre tus mundos solitarios?
A la deriva por el cielo, son como buques
hace tiempo abandonados.
Van empujados por un viento desconocido
hacia países ignorados.
Hasta el fulgor meditabundo que los anima
es un fulgor desamparado.
Desde la tierra dolorosa presiento a veces
su clamor deseperado.
¿Serán como éste aquellos mundos, noche serena
que me llevas de la mano?
Al hombre triste le parecen que son felices,
porque siempre están lejanos.

Dulce tarea es contemplarte, noche que me has
acompañado desde niño.
¡Con qué impaciencia te esperaban aquellos ojos
en la plaza de Retiro!
Mi corazón de pocos años era pequeño,
pero estaba pensativo.
Aunque la sangre no se viera, posiblemente
ya estuviera un poco herido.
Mis compañeros se marchaban cuando agrandabas
el lucero vespertino.
Cuando los otros se alejaban yo me quedaba
para verte sin testigos.
Me impresionaba tu silencio; tu poderosa
inmensidad me daba frío.
Y sin embargo ya te amaba con una mezcla
de temor y de cariño.
Acaso el alma presintiera que su dolor y tu dolor
no eran distintos.
¿Ya no te acuerdas de mis ojos, de aquellos ojos
empañados sin motivo?

Dulce tarea es contemplarte, noche que me has
acompañado desde siempre.
Cuando las penas me agobiaban, tú me tenías
compasión y eras más leve.
Con tus estrellas numerosas ibas contando
mis heridas indelebles.
Algunas veces alcanzaban, pero eran pocas
tus estrellas otras veces.
Yo te bebía con los ojos como la tierra bebe
el agua cuando llueve.
Tenía sed de que me hablaras y me dijeras
el secreto de la muerte.
Tú sabes bien por qué se vive, tú sabes bien
por qué se goza y se padece.
Pero callabas y callabas, siempre encerrada
en tu silencio indiferente.
No sé por qué me aprisionabas entre oscurísimas
y altísimas paredes.
En La Calera y en tu sombra la voz del río
murmuraba dulcemente.

el nacimiento de mi júbilo.
Eras oscura como siempre, pero mi amor te iluminó
Dulce tarea es contemplarte, noche que me has
acompañado en este mundo.
Lo que esperé toda mi vida vino contigo para
siempre en un minuto.
Córdoba entera se apagaba con las campanas
temblorosas del crepúsculo.
Mi vida tiene desde entonces el corazón de una
mujer como refugio.
En esta lucha despiadada con el espacio y con el
tiempo estoy seguro.
Ya no me duele haber nacido y estar muriendo
bajo el cielo taciturno.
Porque el amor omnipotente le da sentido
verdadero a lo que sufro.
Dios no se olvida de los hombres, aunque parezca
muchas veces ciego y mudo.
Eras oscura como siempre, noche que viste

como ninguno.

Dulce tarea es contemplarte, noche que ahora como
ayer estás conmigo.
Y mucho más desde que siento que en otro ser
he descubierto mi destino.
Un regocijo sin fronteras al obstinado sufrimiento
ha sucedido.
¿Cómo no estar lleno de gozo cuando se sabe
la razón de haber nacido?
Por primera vez en este mundo sé que se puede
ver la dicha y estar vivo.
Dios ha querido libertarme, Dios ha querido
rescatarme del olvido.
Dime que sientes lo que siento, noche que vas
eternamente al lado mío.
Dime que sabes y comprendes lo que decimos
los que amamos y sufrimos.
Dime que ves, dime que escuchas a las mujeres,
a los hombres y a los niños.
Y luego cántame tus cantos hasta dejarme
poco a poco adormecido.


FRANCISCO LUIS BERNARDEZ.

martes, 26 de mayo de 2015