Debajo de mi piel soy un pájaro plumoso,
un monstruo dormido,
animal malherido,
después de mucha resta
desollándome vivo.
el animal trato de dejarnos morir y no pudo
la pulsión latido renace y brota
hasta la dolorosa luz del sol
contradiciendo mi sentir.
tal ves si el llora lo suficiente
logre ahogarnos en lágrimas,
pero con mi piel construimos un barco
que flota muy bien por desgracia.
soy dos fuerzas encontradizas
las dos terribles, magnetismo de repulsión potente
tensión absoluta que me mantiene viva
sin poder salvarme de esta pena.
empezó a aullar un lobo mientras suena este poema.
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